sábado, 31 de marzo de 2012

DOMINGO DE RAMOS



En es post solamente corto y pego, una información que me parece muy interesante para comprender mejor la celebración del Domingo de Ramos:

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos.
En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria – anamnesis – de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.
Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías. .
Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.
San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".
Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.
Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos.
Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.
Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.
La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

sábado, 24 de marzo de 2012

V DOMINGO DE CUARESMA


Sumamente sorprendente resulta la respuesta dada por parte del Señor a Andrés y Felipe... Ellos le han presentado la inquietud de los gentiles de quererle ver... Y el Señor comienza a hablar de su próxima pasión...
Aunque en un primer momento parece irrespetarse toda lógica posible... Porque puede parecer que nada tiene que ver lo que el Señor dice con lo que le han preguntado. Sin embargo, poco a poco... Releyendo, meditando, rumiando el texto,  se descubre el sentido del inesperado giro que el Señor da a aquella conversación...
Los gentiles, llegados a Jerusalén quieren simplemente verle... Y Jesús habla de SERVIRLE Y SEGUIRLE...
Es como si les dijera que lo verdaderamente útil no es simplemente acercarse a El como espectadores... Sino comprometerse con El... Entrar en una relación más estrecha y profunda con El...
Hace muy poco escuchaba la opinión de una persona que se postulaba para un cargo público -opinión que quizás refleje dramáticamente el pensamiento de nuestro tiempo- que proponía como solución, para disminuir la ola delincuencial que azota a nuestro país, mantener a los jóvenes ENTRETENIDOS involucrándolos en la Iglesia...
Y entonces pensaba que ese es el problema de nuestro cristianismo... Es simplemente para muchos un ENTRETENIMIENTO... Una realidad tan fundamental para cada ser humano se rebaja al nivel de lo meramente lúdico...
El cristianismo es para muchos -hoy en día- simplemente un barniz... un disfraz... un instrumento para acallar la conciencia y sentirme bueno aunque no lo sea... Un COSMÉTICO más en este ambiente tan superficial del siglo XXI....
Hemos decolorado el cristianismo para hacerlo más accesible a nuestra blandenguería... A nuestra comodonería...
Y el Señor nos sorprende hablando -frente a aquellos que SIMPLEMENTE QUIEREN VERLO- de SUFRIMIENTO, del GRANO DE TRIGO QUE MUERE, de ABORRECERSE A SI MISMO...
El Señor no nos llama a engaño... Nos muestra la crudeza de su misión... No nos habla de sensiblerías, ni de entretenimientos... Nos habla de MORIR A NOSOTROS MISMOS... Para poder ganar la VIDA...
Si por lo menos dejásemos que la fuerza de estas palabras nos tocaran un poco... Seguramente experimentaríamos la urgencia de comenzar a examinarnos para descubrir todas aquellas cosas a las que debemos MORIR... Esas mismas cosas que nos impiden SERVIR Y SEGUIR verdaderamente a Cristo... Las mismas que nos hacen no querer involucrarnos con El y quedarnos como meros espectadores...
Cuando se comprende la cruda realidad del cristianismo, cuando no se edulcora, cuando no se rebaja su fuerza... Entonces sucede el milagro... La ansiada conversión...


Tengo un solo Esposo en la Tierra: Jesús abandonado. No tengo otro Dios fuera de Él. En Él está todo el Paraíso con la Trinidad y toda la tierra con la Humanidad.
Por eso, lo suyo es mío y nada más.
Y suyo es el Dolor universal y por lo tanto, mío.
Iré por todo el mundo buscándolo, a cada instante de mi vida.
Lo que me hace daño es mío. Mío el dolor que me acaricia en el presente. Mío el dolor de las almas a mi lado (ese es mi Jesús). Mío es todo lo que no es paz, gozo, bello, amable, sereno…; en una palabra: lo que no es Paraíso. Porque yo también tengo mi Paraíso, pero es el que está en el corazón de mi Esposo. No conozco otros. Así será por los años que me quedan: sedienta de dolores, de angustias, de desesperaciones, de melancolías, de separaciones, de exilios, de abandonos, de tormentos, de… todo lo que no es Él, y el Él es el Pecado, el Infierno.
Así enjugaré las lágrimas de las tribulaciones en muchos corazones cercanos y – por la comunión con mi Esposo omnipotente – lejanos.
Pasaré como el fuego que consume lo que ha de caer y deja en pie sólo la Verdad.
Pero hay que ser como Él: ser Él en el momento presente de la vida.

Chiara Lubich


sábado, 17 de marzo de 2012

IV DOMINGO DE CUARESMA

Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!  



Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos. 



Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. 



No podía dejar pasar la oportunidad de compartir estas imágenes que me han edificado muchísimo... Es la gente de la comunidad que atiendo. La Colonia Primavera de San Vicente... La comunidad con el índice de violencia más alto en todo el departamento. Cada semana muere una persona a causa de ola de crímenes que azota a nuestro país...
Pero este es el resto de Israel con quienes comparto mi ministerio sacerdotal... Las fotos fueron tomadas durante el Via Crucis... Cada vez que uno de ellos cargaba en hombros la cruz de madera que se ha elaborado para presidir el piadoso ejercicio... También me decían con su devoción y actitud amorosa ante la cruz... NOSOTROS A PESAR DE TODO,  AÚN CREEMOS EN LA FUERZA SALVADORA DE LA CRUZ...

Y entonces recordé las palabras de Santa Teresa de Jesús: 

"Que suceda lo que deba suceder, pero estemos abrazados a la cruz, que es siempre una gran cosa"...

sábado, 10 de marzo de 2012

III DOMINGO DE CUARESMA



"No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre"

La frase contenida en el Evangelio, puede parecer como centrada únicamente en señalar la indisposición externa de aquellos que aprovechando las circunstancias -la gran Pascua Judía- han hecho del Templo un lugar para el intercambio comercial... No está demás que en este tercer domingo de Cuaresma echemos un vistazo a nuestra manera de estar en el templo, de nuestro participar en la acción litúrgica de la Iglesia. Pues no es ajeno a nuestra realidad, asistir constantemente a expresiones que denotan la "desacralización" de los lugares destinados al culto... 
Sin embargo todo efecto obedece a una causa, y es precisamente allí donde debemos buscar el génesis de la reprimenda propinada por parte del Señor a los mercaderes...
Tanto el desorden reinante en el templo -que nos narra el evangelio- como la perdida del sentido de lo sagrado -presente en nuestro mundo- tienen su origen un punto común. REDUCIR EL CULTO A MERO RITO EXTERNO.
La perversión del culto -tantas veces denunciada por los profetas- se hace presente una vez más en medio del pueblo... Ofrecer sacrificios resulta ser el objetivo primordial de tantos israelitas reunidos en Jerusalén para "celebrar la Pascua". Se ha invertido el orden de valores, lo  que surgió como medio de unión con Dios se ha convertido en fin en sí mismo... Por lo que no resulta extraño que -más que procurar el ambiente de oración y recogimiento para favorecer la unión con Dios en el templo- la prioridad sea que exista suficiente materia prima disponible para los sacrificios... Dios se convierte en el gran ausente de ese tipo de religiosidad... 
Ya próxima la celebración de la Semana Santa -tan rica en expresiones de piedad popular- y a partir de nuestro encuentro con el Evangelio... Se nos presenta una hermosa oportunidad de llenar de contenido nuestras expresiones religiosas... De replantearnos una y otra vez -para mejorar- nuestra participación en los actos de culto... De tal manera que no sea simplemente el cumplimiento de supersticiosos requisitos... Sino auténticos momentos de encuentro con Dios... Que nos llena, nos transforma y nos descifra el sentido de nuestra existencia... 

¿Qué signos nos muestras para obrar así?, Dicen los judíos al Señor... Y más adelante el relato evangélico se encarga de hacernos ver que la acción del Señor estaba llena de signos: Muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía... Por tanto resulta claro, que la petición de los judíos no es de una señal cualquiera, sino de una señal que satisfaga sus expectativas...
Nuevamente se trata de una situación en la que se ha invertido el orden, pensando torcidamente que Dios debe obrar según mis criterios... Satisfacer mi curiosidad y llenar mis expectativas...
Se hace necesario -para nosotros que no estamos exentos de la tentación de querer instrumentalizar a  Dios-  escuchar la llamada para dar el giro copernicano, capaz de operativizar la conversión que resuena constantemente en nuestros oídos y en nuestros corazones durante este tiempo cuaresmal:

Hay que tener el valor de elegir entre un camino nuestro y su camino para nosotros, entre nuestra voluntad y su voluntad, entre un plan que nosotros queremos y el que su amor omnipotente ha pensado.
Y una vez tomada esta decisión, trabajemos para adecuar nuestra voluntad recalcitrante a la suya.



sábado, 3 de marzo de 2012

II DOMINGO DE CUARESMA



La primera lectura -tomada del libro del Génesis- resulta sumamente iluminadora para nuestra mentalidad tan acostumbrada a querer descifrar todas las cosas... A querer comprender todo y a buscar las máximas garantías  para todo... La palabra confianza ha sido totalmente desterrada de nuestro vocabulario... Queremos sentirnos seguros... Queremos dominar la situación... Y lamentablemente hasta en nuestra vida espiritual hemos aprendido a desconfiar del otro... Que en este caso es el Otro... Que entre otras cosas es Omnipotente, Omnisciente... Y todo Amor...
En nuestra vida -tarde o temprano-, aparecen esos acontecimientos incomprensibles, y quizás hasta absurdos para nuestra miope visión humana... Y olvidando -quizás empujados por el dolor que dichos acontecimientos provocan en nuestra vida- la realidad del Amor Providente de Dios velando sobre nosotros... Nos enredamos aun más en nuestros sufrimientos y agregamos una cuota extra de dolor intentando comprender completamente e inmediatamente los acontecimientos "desagradables" de nuestra vida...
Aquí aparece con toda su fuerza "evangelizadora" la actitud confiada de Abraham... Que tiene todos los elementos servidos en bandeja de plata para cuestionar sobre la "descabellada" petición del Señor...
¿No se trata a caso del hijo de la promesa? ¿Si sacrifico a este hijo... Como será posible el cumplimiento de lo que el mismo Dios me ha prometido?... Difícil comprender la situación presentada en el relato, tanto que hasta el mismo lector puede experimentar confusión...
¿Cuál es la actitud correcta? Seguramente el hombre del siglo XXI, poseedor de una inteligencia desarrollada y sumamente cultivada... Tratara de comprender la misteriosa propuesta del Señor... Tal vez intentará -mediante una exhaustiva labor exegética- interpretar "correctamente" las palabras de Dios... Pensando que el error radica en tomarlas al pie de la letra... Y una vez alcanzada -como resultado de sus elucubraciones mentales- una propuesta más acorde a sus gustos, se dispondrá alegremente a cumplir "su voluntad", que como fruto del auto engaño ha logrado identificar con la "Voluntad de Dios"...
No obstante cabe la actitud de Abraham, -el hombre primitivo, sencillo, libre de prejuicios- que confía y cree firmemente -no sólo por haberlo leído en los libros- en que Dios le ama y tiene un Plan Salvífico  que brota de su mismo inmenso Amor... Y que no pretende otra cosa, que la felicidad plena de cada uno de sus hijos... Para lo cual dispone maravillosamente cada uno de los acontecimientos que misteriosamente confeccionan el camino de la salvación... Se trata del hombre que no pregunta... Porque confía y cree...
Resulta sumamente interesante que en el relato que nos ocupa Abraham no pregunta.... No se entretiene a buscar razones... Porque sabe que la razón suprema que necesita para iluminar su realidad es el AMOR de Dios...
Lo que no quiere decir que deje de ser dificultuoso humanamente adherirse a la voluntad de Dios... Ya el autor sagrado se encargó de dejar algunos elementos en los que se percibe un dejo de melancolía y tristeza en Abraham... Pero que sin embargo no le ofuscan, ni le detienen en el cumplimiento de la voluntad de Dios...
Para este tiempo cuaresmal... Valdría la pena intentar replicar la actitud de Abraham... Y entonces, también nosotros en nuestra vida experimentaremos muy de cerca la acción de Dios.
De lo contrario nos hundiremos más y más en nuestros interminables cuestionamientos... Que no hacen otra cosa que dejarnos una profunda intranquilidad interior... Que nos impide vivir la vida con esperanza...