martes, 15 de diciembre de 2015

SER LIBRES


"Yo hago lo mío y tú lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar
tus expectativas.
Y tú no estás en este mundo
para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Y si por 'casualidad'
nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse".
FRITZ PERLS



Nuestro mundo es sumamente complejo. Si pretendiéramos encontrar una figura que represente gráficamente nuestra realidad, seguro acudirían a nuestra mente imágenes que evocan embrollo.
Pero incluso una madeja de hilo enredada tiene posibilidad de solución. Su entramado por más confuso que parezca, tiene un camino que llega a la meta deseada, aunque éste no sea más que una delgada hebra de hilo.
Nuestra vida, nuestras relaciones humanas, nuestras confusas situaciones, no son más complejas que la citada madeja de hilo. La clave está en saber encontrar la hebra que nos encamine a nuestra plenitud.
Uno de nuestros grandes errores es pretender alcanzar aprobación de terceros, olvidando que esos terceros no gozan de infalibilidad y -peor aún- que carecen de criterios sólidos para juzgar nuestras acciones.
Nuestro único criterio de acción debe ser la VOLUNTAD DE DIOS, lo demás es tan contingente como arbitrario, y constituye una traición a la dignidad de la cual hemos sido revestidos.
¿Con qué solvencia moral puede un pobre ser humano -tan limitado como yo-, emitir un juicio sobre mi vida y mis acciones? Es desperdicio de vida y de felicidad poner los ojos en los gustos caprichosos de seres humanos torpes y limitados.
¡Cuánta fuerza cobran aquellas palabras de Santa Teresa de Jesús!: Un día que había hecho mucha oración suplicando al Señor que me ayudase a agradarle en todo, mientras estaba rezando el himno, me vino un arrobamiento tan repentino que casi me sacó de mí, de lo que no pude dudar porque fue muy notorio. Fue la primera vez que el Señor me hizo esta merced de arrobamiento. Y entendí estas palabras: "Ya no quiero que tengas conversación con hombres, sino con ángeles".