miércoles, 28 de diciembre de 2011

GRACIAS POR TODO


Cuando finaliza el año civil... No está demás echar un vistazo a los días vividos... Se trata de un lapso de tiempo en el que se nos ha concedido la gracia de poder vivir... Con todo lo bueno y todo lo malo, con los aciertos y desaciertos... Con los pasos firmes y también los vacilantes... Pero que en conjunto se transforman en fuente de crecimiento personal...
Yo simplemente quiero agradecer, todo lo que pude vivir durante este año que casi termina... Agradezco los interminables viajes en coche, que a fuerza de distancia, soledad y oscuridad nocturna encendieron la capacidad de volver a contemplar la vida con perspectiva teológica... Agradezco la superficialidad de los que me rodeaban, porque me hizo ver que Dios me pedía algo más... Agradezco los muchos días en los que no dormía más que un par de horas... porque me hicieron ver que hay cosas más grandes por las que sacrificarse... Agradezco a aquel buen sacerdote que ejerce en Utah... porque tuvo la paciencia de oir mis monotonos discursos una y otra vez... Y siempre dejarme con el ánimo encendido...
Agradezco el amor de mi familia, porque me ha fortalecido y me han puesto de manifiesto que el amor es omnipotente... Gracias a aquel otro sacerdote, porque aquel día en Rockville... Más que compartir la cena... Me compartió su esperanza...
Gracias al Pastor que sin conocerme me abrió de par en par las puertas de su casa... A los que tuvieron miedo de ayudarme... A los que quisieron ayudarme y no pudieron... Y a los que pudieron y no quisieron...
A mis grandes amigos de Tenerife... Porque nunca se cansaron de llevarle velitas a la Virgen de Candelaria... Porque al final a causa del fuego de tanta veladora... Se hizo nuevamente la luz...
También a los otros que decidieron dejar de ser mis amigos... Porque me hicieron comprender que el importante no era yo sino el Señor...
Y en fin... Gracias Dios mio por que estoy aquí... Y veo frente a mi un camino por andar... Gracias por superar mis espectativas... Gracias porque puedo ver que las cosas no son fáciles... Y porque también me doy cuenta que hay cosas que no me corresponde cambiar...
Y porque me doy cuenta que: Mi vida ha sido lo que ha sido... pero que... Lo importante es que no se me escape el presente, que es lo único que tengo en mis manos...
Lo demás es sólo anecdota...

martes, 20 de diciembre de 2011

PALABRA QUE ILUMINA



Jesús, Verbo de Dios Encarnado, irrumpe en el mundo iluminándolo... Toda la realidad adquiere un nuevo sentido al contacto con la Palabra de Dios hecha hombre... No puede haber tiniebla, no puede haber oscuridad, no puede haber confusión, porque El es la Luz...
He tenido la oportunidad de leer la hermosa obra de Chiara Lubich: Ser tu Palabra, en la que se recogen profundos pensamientos espirituales, que motivan al que lee con un mínimo de atención a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios...
No hace falta hacer grandes estudios sociológicos, para darnos cuenta que nuestra realidad está pasando por momentos sumamente críticos... Los seres humanos lamentablemente hemos olvidado el recurso a lo verdaderamente importante y nos hemos vuelto expertos en vanalizar... Tanto así que el Evangelio mismo -por defecto nuestro- se ha tornado incapaz de inspirarnos, de motivarnos, de incomodarnos...
La propuesta de Chiara Lubich es sumamente radical y parte de una certeza: Así como en la Santa Hostia esta todo Jesús, pero también en un pedacito de ella, de igual manera en el Evangelio está todo Jesús, pero también en cada una de sus palabras... Y es allí donde rádica precisamente la fuerza del Evangelio... Pues es Jesús mismo... La misma Palabra de Dios... Capaz de iluminar y transformar el mundo... Dicho en palabras de la autora El Evangelio en la Iglesia es Jesús histórico desplegado...
Entonces la clave es redescubrir la fuerza de la lectura de las Sagradas Escrituras, sabiendolas PALABRA DE DIOS,  la misma que ilumina toda realidad...
Cuando vivimos lo contenido en la Palabra de Dios... Hacemos presente en nuestro entorno la Palabra-Dios... es decir a Jesús mismo, que es a quien nuestro confuso mundo necesita...
Viene a mi mente el encuentro de Naamán el Sirio y el profeta Eliseo... A veces buscamos soluciones complejas a los problemas que nos aquejan... Y en no pocas ocasiones Dios quiere que volvamos a la simplicidad "Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿No la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.
Por qué no volver a la lectura asidua de la Palabra de Dios con el proposito de vivirla... Quizá parezca demasiado simple... Pero quizá si lo intentamos nos llevaremos una gran sorpresa como Naamán el Sirio...


martes, 13 de diciembre de 2011

SIEMPRE HAY ALGO MAS... QUE A SIMPLE VISTA NO SE VE...


Estos días del mes de diciembre -en la ciudad de San Vicente- tienen un triple carácter festivo... Se siente muy cercana la celebración de la Navidad, se celebran las populares fiestas en torno al aniversario de fundación de la ciudad y el 12 de diciembre la festividad de Nuestra Señora de Guadalupe nos convoca con su peculiar fusión de piedad y folcklore...
Uno de los defectos más dañinos en nuestro tiempo -como lo he dicho en ocasiones anteriores- es la superficialidad... Al enfrentarme con estas expresiones populares de FE, he de reconocer que personalmente me han parecido cuestionables -por aquello de los frutos consistentes-, Sin embargo, hablando de superficialidad, de pronto inmerso en las diversas festividades guadalupanas pude escuchar el reclamo de mi conciencia expresado en el adagio bíblico contenido en Lc 4, 23: "Médico curate a ti mismo"...
El 11 de diciembre -dió inicio mi torpe calvario subjetivo- la iglesia de la comunidad que regularmente visito, lucía abarrotada... Mientras mi mente se abarrotaba otro tanto con los dañinos pensamientos de: "Aquí están los que se acuerdan de Dios solamente una vez al año", "Estos son los que piensan que ser buen cristiano es vestirse con traje típico", "Seguro que estarán platicando durante toda la celebración"... Y así se crecía -alimentada con los leños de mis personales elucubraciones- la llama de mi incomodidad.
Una tras otra la diversas actividades a las que pude asistir, continuaron pareciéndome más de lo mismo.  "Gente superficial... Que querían hacer algo que les hiciera sentirse buenos.... Sin comprometerse"...
Entonces al finalizar el día, sumido en una profunda actitud de derrota, por que me parecía haber asistido a la máxima expresión de SUPERFICIALIDAD RELIGIOSA. El infierno de mi incomodidad se tornó en luz apacible... Al comenzar a recordar que precisamente eso que yo estaba considerando superficial, constituía el origen de mi vida cristiana y de mi vocación...
Y recordé como cada año -durante mis años de infancia- ataviado con mi traje de manta lleno de remiendos multicolores, alforja al hombro y con mi bigote hecho con pasta de zapatos, asistía a la procesión de la Virgen de Guadalupe... Y nunca nos quedabamos a la Santa Misa... Es más nos saliamos a media procesión... La fotografía era lo más importante... Y de rezos... no me acuerdo... Creo que las únicas palabras que pronunciaba eran las estrictamente útiles para la entretenida conversación con mi hermana, que se alargaba lo que duraba nuestra estancia en la procesión...
Y mis amigos de infancia -que hacían exactamente lo mismo-, continuan hoy en día yendo a la Iglesia... Y me parece que son gente de bien... 
Ahora caigo en la cuenta... Yo nunca tuve tratados teológicos en mi casa... Mi fe... Mi vocación surgieron:

A los pies del Señor de Esquipulas -todos los viernes asistiamos con mi abuelita al Santuario no sin antes visitar a María Auxiliadora en la Catedral-.

En la espera de poner el nacimiento con aquellas imágenes de barro -que ahora en mi torpeza me parecen feas-

En la participacion "superficial" en los actos de piedad  tan arraigados en mi pueblo...

Entonces el superficial esta vez he sido yo... Pero que bueno que a partir de mi participación en los actos de piedad popular en estos días... Puede darme cuenta...


miércoles, 7 de diciembre de 2011

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


En esta solemnidad de la Santísima Virgen María, simplemente quiero compartir una hermosa reflexión que sintoniza perfectamente con la celebración y que nos hace descubrir la faceta del compromiso cristiano que contiene en sí el dogma de la Inmaculada Concepción...

En esta fiesta litúrgica de la Virgen escuchamos una página de la Escritura que es en realidad impresionante.
Me impactó porque en ella, por primera vez en la Biblia, se encuentra la palabra de maldición: "Maldita la serpiente más que todas las bestias salvajes" (Gn 3, 14).
La maldición de la serpiente es símbolo de la maldición de todas aquellas cosas que arruinan al hombre.
Me impactó porque pienso en cuántas otras veces la palabra "maldición" se ha repetido desde entonces, en cuántas otras veces se han lanzado en el mundo maldiciones unos contra otros, en cuántas veces hemos llegado a maldecirnos a nosotros mismos y hasta a maldecir a Dios.
A partir de la narración que la Escritura nos presenta, el signo doloroso del pecado y de la tristeza entró en el mundo y, por así decir, nos persigue.
Tal vez no siempre llegamos a pronunciar esa palabra, pero hay tantas cosas en nosotros, a nuestro alrededor, en la sociedad que no funcionan, que nosotros no queremos y que originanen nosotros un movimiento de rebelión.
Nos rebelamos contra nosotros mismos, porque no somos siempre lo que quisiéramos ser; nos rebelamos contra los demás que consideramos la causa de de que las cosas no vayan bien; nos rebelamos también contra Dios, porque no sabemos comprender cuanto nos ama Dios...
Es, pues, una palabra terrible que se reproduce en la historia humana, lo mismo que se reproduce el pecado. El pecado es la verdadera causa de todos los descontentos, de todas la tristezas, de todas las guerras, de todas aquellas cosas que son en realidad la maldición del hombre.
Y he aquí que el Evangelio nos trae el recuerdo de la palabra contraria a maldición: "Bendita tú, bendita entre las mujeres" (Lc 1, 42). Esta palabra dirigida a María es símbolo de lo mejor de nosotros mismos.
Estamos llamados a no maldecirnos a nosotros mismos ni a los demás: En realidad estamos llamados a bendecir a Dios, a bendecir la vida, a bendecir el futuro. La virgen es símbolo de todo aquellos que quisiéramos ser, es símbolo de lo que quisiéramos que el mundo fuera, de lo que quisiéramos que los demás fueran, de lo que quisiéramos que fuera la sociedad.
Rezando hoy a la Virgen, hagámoslo pues, con lo mejor de nosotros mismos, con todo lo bueno que hay en nosotros. Oremos para que todo este bien se extienda, oremos para que lo que en nosotros es quizás un espacio de luz se haga más ámplio, oremos para que aumente lo que en nosotros es tan sólo un respiradero de serenidad.
Podemos desear que la Virgen entre en nuestra vida con su bendición de modo que podamos decir con toda verdad: "Bendita eres, María, entre todas las mujeres", "Hazme partícipe de tu bendición, haz que yo sienta cuanto hay en mí que puede llegar a ser parte de tu bendición"...

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL DIVINO IMPACIENTE




"Soy más amigo del viento,
señora, que de la brisa…
¡y hay que hacer el bien deprisa,
que el mal no pierde momento!"


Nació en el castillo de Javier (Navarra) el año 1506. Cuando estudiaba en París, se unió al grupo de san Ignacio. Fue ordenado sacerdote en Roma el año 1537, y se dedicó a obras de caridad. El año 1541 marchó a Oriente. Evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, y convirtió muchos a la fe. Murió el año 1552 en la isla de Sanchón o Sancián, a las puertas de China.

Se trata del gran santo español, al que el genio de José María Pemán le ha dado el apelativo de Divino Impaciente y que la devoción eclesial ha nombrado Patrono de las Misiones, hermosa combinación que nos recuerda que Charitas Christi urget nos!.
Difícil no experimentar el impulso de poner por obra las palabras de aquel canto tan popular en nuestro tiempo: Llevame donde los hombre necesiten tus palabras, necesiten mis ganas de vivir... Donde falte la esperanza, donde falte la alegría, simplemente por no saber de ti...
En ocasiones resulta difícil situar geográficamente el destino de nuestro afán misionero... Muchos generosamente parten a tierras lejanas y realizan -al igual que nuestro santo- esa tarea sublime de dar a conocer a Cristo a los "gentiles"... Muchos de los nuestros lo han hecho... Y eso es una gran bendición y un ejemplo que nos edifica y nos impulsa a tomarnos en serio nuestro compromiso de comunicar la Buena Nueva de Salvación.
Las tierras de misión, a veces se perciben muy lejanas... Sin embargo, en una de las cartas que escribe el mismo San Francisco Xavier encontré un párrafo que resulta sumamente iluminador: Los cristianos de estos lugares, por no haber quien les enseñe en nuestra fe, no saben más de ella que decir que son cristianos...
Una frase que motiva y compromete, puesto que a pesar del paso de los siglos y del trabajo de los grandes misioneros... Existen aún lugares en el mundo  donde los cristianos, por no haber quien les enseñe en nuestra fe, no saben más de ella que decir que son cristianos...





¡Buen modo
de celar las cosas santas!
Por evitar sacrilegios,
que la procesión no salga;
por no irritar a lo malo
que lo bueno no se haga.