domingo, 26 de enero de 2014

EL GRAN ATRACTIVO DE NUESTRO TIEMPO




He aquí el gran atractivo de nuestro tiempo:
Penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclado con todos,
hombre entre los hombres.
Diría aún más:
Perderse en la muchedumbre para impregnarla en lo divino,
como se empapa un trozo de pan en el vino.
Diría aún más:
Participando de los designios de Dios sobre la humanidad,
trazar sobre la multitud estelas de luz y, al mismo tiempo, compartir con el prójimo
la injuria, el hambre, los golpes, las breves alegrías.
Porque el atractivo del nuestro, como el de todos los tiempos,
es lo humano y lo más divino que se pueda pensar,
Jesús y María:
El Verbo de Dios, hijo de un carpintero, la Sede de la Sabiduría, ama de casa.

Chiara Lubich

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