miércoles, 31 de diciembre de 2014

TERMINA EL 2014.



El tiempo ha pasado rápidamente. Y por pura gracia de Dios hemos llegado al final de este 2014.
Han pasado muchas cosas, pero al final de cuentas por todo hemos de decir un gracias de corazón.
Nuevamente he podido palpar la capacidad de hacer el mal que tenemos los seres humanos, pero una frase de Benedicto XVI me ha hecho mucho más llevadero el poder seguir adelante en medio de situaciones dolorosas:

El Dios que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores”.

Hermosa frase, digna de ser recordada cuando toca padecer un poco.
Por lo demás, agradezco con fuerza renovada el don de la familia. Nuevamente estamos juntos y eso es definitivamente un milagro.
Gracias por los amigos, que son muchos: P. Victor, Fray Carlos OFM Conv., los empleados de la Parroquia San Miguel Arcángel y muchos otros que no quedan por escrito en esta entrada pero sí en mi corazón y ellos lo saben muy bien. Y como no a mis amigos de la UNICAES CRI-Ilobasco, lugar de bendición para mi ministerio sacerdotal, los quiero mucho y les quedo muy agradecido.
El 2015 comienza en pocas horas y lo recibo con los brazos abiertos. Un nuevo camino se posa frente a mis ojos, y con todos los temores que esto implica me dispongo a iniciar con la confianza puesta en Dios.
Finalmente GRACIAS POR TODO Y POR SIEMPRE.

Santa María Madre de Dios. Ruega por nosotros.

domingo, 14 de diciembre de 2014

DESPUÉS DE TANTO TIEMPO


El 2014 se ha ido volando. Y a pesar de mis esfuerzos por escribir con cierta frecuencia, descubro que será el año con menos entradas, desde que en 2011 comencé a escribir en este sencillo blog.
Como siempre, se trata de "Vivir Conscientes" cada acontecimiento de la propia vida. Puedo percibir que a menos entradas muchas más experiencias contenidas en tan breve espacio de tiempo. Quiero ponerme al día, sin embargo hoy por hoy este deseo tendrá que colocarse en el último lugar de la fila. Porque aún me quedan algunas cosas por hacer.
El Adviento ha ido muy bien. Y me ha reafirmado en mi disposición primordial: "Estar Consciente", con las constantes llamadas de atención que me hace el Señor -sobre todo a través de a Liturgia de la Palabra de cada día-  Velad, Estad Alerta, Estad Despiertos. 
El Señor viene a nuestro encuentro constantemente, pido para ustedes y para mí, que permanezcamos "Conscientes" para poder reconocer su paso por nuestra vida.


domingo, 10 de agosto de 2014

REEVANGELIZARSE


Hablar de los desafíos de la Evangelización en el ámbito parroquial, se convierte en una tarea sumamente compleja. No obstante, intentaré presentar algunas intuiciones al respecto, dándome por satisfecho más con enumerar que con lograr algún tipo de análisis.
Un adagio atribuido a Idries Shah, me servirá como punto de partida, para señalar lo que parece constituirse en uno de los principales obstáculos por franquear en el itinerario evangelizador de la parroquia. “La gente piensa que piensa cosas, y también piensa que sabe cosas. Sería útil que le prestara atención a la cuestión de si saben lo que piensan y si saben lo que piensan que saben”.
Dar por supuesto que ya entendemos la Evangelización y todo lo que ésta implica, es el punto de partida errado que sostiene muchas experiencias parroquiales.
Si bien es cierto, que en los últimos años se ha publicado mucho sobre el tema y se ha dicho aún más. Esto no quiere decir que el ruido ambiental provocado en torno al vocablo Evangelización nos haya verdaderamente aportado un buen conocimiento al respecto.
Hoy en día se habla de Comisión de Evangelización, Equipos de Evangelización, Jornadas de Evangelización, Procesos de Evangelización y así una interminable lista de la más variada nomenclatura.
Pero aparece una cuestión ineludible, ¿Qué entendemos por Evangelización? Si no se asume esta pregunta como fundamental, nos exponemos a seguir construyendo proyectos infructuosos que nos cansan, saturan nuestras agendas parroquiales, nos cargan de las más diversas actividades a todos los niveles, pero que sin embargo no son verdaderamente evangelizadoras.
Y como se trata de decir mucho en pocas líneas debo hacer referencia a la más reciente Exhortación Apostólica Post-Sinodal del Papa Francisco Evangelii Gaudium, escrito en el que se sintetiza lo que la Iglesia entiende y quiere decir al hablar de Evangelización.
Hace falta aceptar que no sabemos lo que pensamos que sabemos sobre la Evangelización y advirtiendo nuestra necesidad de profundización comenzar un proceso concienzudo e integral de aprendizaje sobre el tema, que no se agote en la adquisición de conceptos a nivel intelectual, ni en la capacitación técnica sobre las estrategias a seguir, ni mucho menos en la realización de actividad tras actividad cuyo único objetivo sea decir “estamos trabajando”.
Hace falta redescubrir la importancia y la “utilidad” del Evangelio en la vida de cada hombre y cada mujer que viene a este mundo –no como un valor agregado al ser humano o una opción más entre la gran oferta religiosa que se nos presenta hoy en día-. Hace falta hacer la experiencia de “re-conocernos” y “re-conocer” a nuestros hermanos, como esencialmente necesitados de Jesús y de su mensaje. Entonces se ampliará nuestro horizonte, seremos capaces de descubrir caminos nuevos y revitalizaremos los tradicionales para convertir nuestras parroquias   en comunidades verdaderamente evangelizadoras.

Jesús cuando enseñaba, hablaba con autoridad, y sus discursos son una serie de afirmaciones impuestas por la Verdad en persona.

Por eso, es bueno “reenvangelizarse”, asimilando uno por uno esos discursos hasta que penetren en lo profundo del alma, como su propia sustancia, como nueva “forma mentis” del “hombre nuevo” en nosotros. Y hacer esto, es hacer la más profunda, íntima y segura revolución que también hoy hace falta. (Cf. LUBICH. C., La Doctrina Espiritual, Ciudad Nueva, Buenos Aires 2005, p. 169).

domingo, 18 de mayo de 2014

SEGUIR




Lo había pensado muy bien - lo puedo recordar con suma claridad-... Nada de aquello era fruto de una fugaz elucubración. Y ahí estábamos, acomodados -como mejor podíamos- en el pequeño sedán. 
Casi siempre viajaba en el asiento del copiloto -aludiendo al pretexto de las piernas largas que necesitan más espacio-. Ese día -no sé por qué- compartimos con mi hermana mayor el asiento de atrás -que a decir verdad no era nada incomodo-, comenzaba a clarear y el firmamento lucía su mejor tono grisáceo, ese mismo que a fuerza de ambigüedad nos hace dudar sobre si se trata de un amanecer, o quizás esta anocheciendo. 
Era dos de agosto -y lo único que me parecía importante era que se trataba de la fecha que el azar me había escogido para partir- aquel día me pareció el camino hacia el aeropuerto mucho más corto que de costumbre. Y de pronto el miedo, me hizo pronunciar unas extrañas palabras: Lo he pensado bien, he decidido no partir, será mejor que regresemos.
Mi padre -quizás no terminando de creer aquella extraña escena- se limitó a estacionarse a la orilla de la carretera. Y un respetuoso silencio invadió el interior de aquel pequeño y humilde automóvil. Solamente estábamos mis hermanas, mi padre, mi madre y yo. Y como el amor -cuando es verdadero- sabe hablar incluso sin palabras, el tiempo transcurría sin prisas y nadie se atrevía a interrumpir aquel "sagrado" momento.
Mi hermana mayor -quizás temiendo echar a perder algo que a todas luces no parecía  era de Dios- se limitó a insinuar una leve negación con el índice y sacando un bolígrafo de su bolsillo tomó mi mano derecha, la extendió completamente y dibujó una enorme flecha apuntando hacia adelante. Y luego con voz casi imperceptible me dijo al oído: Siempre hacia adelante. Y de pronto todo se volvió más claro, ya no cabía duda, no se trataba de un ocaso disfrazado de aurora, estaba realmente amaneciendo y el sol iluminaba cada vez con más fuerza el camino, entonces me dí cuenta que era necesario SEGUIR.





jueves, 3 de abril de 2014

LA PERFECTA ALEGRÍA



Esa tarde la LECTIO DIVINA, tuvo un especial toque de profundidad. El silencio reinante favorecía el recogimiento, hasta hacernos percibir con inusitada claridad los nuevos sabores de palabras conocidas.
Y allí estábamos frente a frente todos juntos con el Señor... Allí se estaba bien -como en el Tabor- pero el ánimo no se dejaba llamar a engaño por la emoción del momento. Descubrimos que ese fuego deslumbrante se atizaba con los gruesos y rudos troncos de la humillación. Y resonaban las palabras del Señor dirigiéndose a sus discípulos después de haberle lavado los pies: Si comprendéis esto y lo hacéis, seréis bienaventurados... Y de pronto pareció que el auditorio asentía a la radical propuesta del Maestro.
Al día siguiente como para confirmar lo descubierto en oración; me encontré con una impresionante florecilla de San Francisco de Asís.

Iba una vez San Francisco con el hermano León de Perusa a Santa María de los Ángeles en tiempo de invierno. Sintiéndose atormentado por la intensidad del frío, llamó al hermano León, que caminaba un poco delante , y le habló así: ¡Oh hermano León!: aun cuando los hermanos menores dieran en todo el mundo grande ejemplo de santidad y de buena edificación, escribe y toma nota diligentemente que no está en eso la alegría perfecta.
            Siguiendo más adelante, le llamó San Francisco segunda vez: ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor devuelva la vista a los ciegos, enderece a los tullidos, expulse a los demonios, haga oír a los sordos, andar a los cojos, hablar a los mudos y, lo que aún es más, resucite a un muerto de cuatro días, escribe que no está en eso la alegría perfecta.
            Caminando luego un poco más, San Francisco gritó con fuerza: ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor llegara a saber todas las lenguas, y todas las ciencias, y todas las Escrituras, hasta poder profetizar y revelar no sólo las cosas futuras, sino aun los secretos de las conciencias y de las almas, escribe que no es ésa la alegría perfecta.
            Yendo un poco más adelante, San Francisco volvió a llamarle fuerte: ¡Oh hermano León, ovejuela de Dios!: aunque el hermano menor hablara la lengua de los ángeles, y conociera el curso de las estrellas y las virtudes de las hierbas, y le fueran descubiertos todos los tesoros de la tierra, y conociera todas las propiedades de las aves y de los peces y de todos los animales, y de los hombres, y de los árboles, y de las piedras, y de las raíces, y de las aguas, escribe que no está en eso la alegría perfecta.
            Y, caminando todavía otro poco, San Francisco gritó fuerte: ¡Oh hermano León!: aunque el hermano menor supiera predicar tan bien que llegase a convertir a todos los infieles a la fe de Jesucristo, escribe que ésa no es la alegría perfecta. Así fue continuando por espacio de dos millas. Por fin, el hermano León, lleno de asombro, le preguntó: Padre, te pido, de parte de Dios, que me digas en que está la alegría perfecta. Y San Francisco le respondió:
            Si, cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, mojados como estamos por la lluvia y pasmados de frío, cubiertos de lodo y desfallecidos de hambre, llamamos a la puerta del lugar y llega malhumorado el portero y grita: "¿Quiénes sois vosotros?" Y nosotros le decimos: "Somos dos de vuestros hermanos". Y él dice: "¡Mentira! Sois dos bribones que vais engañando al mundo y robando las limosnas de los pobres. ¡Fuera de aquí!" Y no nos abre y nos tiene allí fuera aguantando la nieve y la lluvia, el frío y el hambre hasta la noche. Si sabemos soportar con paciencia, sin alterarnos y sin murmurar contra él, todas esas injurias, esa crueldad y ese rechazo, y si, más bien, pensamos, con humildad y caridad, que el portero nos conoce bien y que es Dios quien le hace hablar así contra nosotros, escribe ¡oh hermano León! que aquí hay alegría perfecta.
            Y si nosotros seguimos llamando, y él sale fuera furioso y nos echa entre insultos y golpes, como a indeseables importunos, diciendo: "¡Fuera de aquí, ladronzuelos miserables; id al hospital, porque aquí no hay comida ni hospedaje para vosotros!" Si lo sobrellevamos con paciencia y alegría y en buena caridad, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.
            Y si nosotros, obligados por el hambre y el frío de la noche, volvemos todavía a llamar, gritando y suplicando entre llantos por el amor de Dios, que nos abra y nos permita entrar, y él más enfurecido dice: "¡Vaya con estos pesados indeseables! Yo les voy a dar su merecido". Y sale fuera con un palo nudoso y nos coge por el capucho, y nos tira a tierra, y nos arrastra por la nieve, y nos apalea con todos los nudos de aquel palo; si todo esto lo soportamos con paciencia y con gozo, acordándonos de los padecimientos de Cristo bendito, que nosotros hemos de sobrellevar por su amor, ¡oh hermano León!, escribe que aquí hay alegría perfecta.

Y que podemos agregar nosotros a tan hermosa lección... Si queremos ser felices y nos ha sido revelado el camino...
           

domingo, 16 de marzo de 2014

CONVERTIRSE Y CREER EN EL EVANGELIO




Por la fe, el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios. (Cf. CEC 143).

La Fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado (Cf. CEC 150).

El recién pasado Miércoles de Ceniza, en el momento en el que fue trazado sobre nuestras cabezas el signo penitencial de la ceniza. El sacerdote pudo habernos dicho una formula que resume perfectamente el sentido del tiempo cuaresmal: Conviértete y Cree en el Evangelio.
Creer en el Evangelio... Esa es la tarea.
Ante nosotros se abre un camino, lleno de grandes posibilidades. La clave es creer, creer en el Evangelio.
Alimentarnos de Evangelio, llenarnos de él... 
Aprovechemos todos los medios que tenemos a nuestro alcance para dar ese paso tan necesario... Creer... creer de verdad...

lunes, 17 de febrero de 2014

LOS LIMPIOS DE CORAZÓN...VERÁN A DIOS




En el capítulo cinco del Evangelio según San Mateo encontramos el texto de las Bienaventuranzas, en el contexto del llamado "Sermón de la Montaña".
He tenido la oportunidad de leer algunos textos de exegetas reconocidos que explican de una u otra manera el contenido más profundo de este misterioso catálogo, incluido Joachim Jeremías que por mucho me parece el más denso.
En estos días he podido leer y releer una breve reflexión hecha por Chiara Lubich, que me ha iluminado y me ha encaminado hacia una nueva comprensión.
Como ya lo he mencionado, no se trata de una obra exegética, sino de una breve reflexión que rebasa por poco los límites de un folio y que se dedica únicamente al versículo ocho del ya mencionado capítulo: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios".
Casi siempre, al tener que enfrentarme a este texto, daba por supuesto que se trataba de una promesa que encontraría cumplimiento en el "más allá". Y repetía una y otra vez -cuando se hacía necesario por la predicación- : Necesitamos guardar la pureza del corazón... Para poder encontrarnos cara a cara con el Señor al final de nuestra vida... Para poder verle...
Seguramente, la cosa no está del todo errada. Pero Chiara Lubich enfoca su reflexión en el "más acá", pues nos hace caer en la cuenta que la promesa de bienaventuranza para los limpios de corazón encuentra cumplimiento no solamente escatológico sino aquí y ahora.

Y aquí está el resultado de esta pureza, siempre reconquistada: se puede "ver" a Dios,
es decir, comprender su acción en nuestras vidas y en la historia, escuchar su voz en 
el corazón, captar su presencia donde está: en los pobres, en la Eucaristía, en su Palabra, en la comunión fraterna y en la Iglesia.


domingo, 26 de enero de 2014

EL GRAN ATRACTIVO DE NUESTRO TIEMPO




He aquí el gran atractivo de nuestro tiempo:
Penetrar en la más alta contemplación y permanecer mezclado con todos,
hombre entre los hombres.
Diría aún más:
Perderse en la muchedumbre para impregnarla en lo divino,
como se empapa un trozo de pan en el vino.
Diría aún más:
Participando de los designios de Dios sobre la humanidad,
trazar sobre la multitud estelas de luz y, al mismo tiempo, compartir con el prójimo
la injuria, el hambre, los golpes, las breves alegrías.
Porque el atractivo del nuestro, como el de todos los tiempos,
es lo humano y lo más divino que se pueda pensar,
Jesús y María:
El Verbo de Dios, hijo de un carpintero, la Sede de la Sabiduría, ama de casa.

Chiara Lubich

jueves, 9 de enero de 2014

A THOUSAND MILES




Un día de esos en los que faltan palabras y una canción lo dice todo...



Making my way downtown
Walking fast
Faces pass
And I'm home bound

Staring blankly ahead
Just making my way
Making a way
Through the crowd

And I need you
And I miss you
And now I wonder....

If I could fall
Into the sky
Do you think time
Would pass me by
'Cause you know I'd walk
A thousand miles
If I could
Just see you
Tonight

It's always times like these
When I think of you
And I wonder
If you ever
Think of me

'Cause everything's so wrong
And I don't belong
Living in your
Precious memory

'Cause I need you
And I miss you
And now I wonder....

If I could fall
Into the sky
Do you think time
Would pass me by
'Cause you know I'd walk
A thousand miles
If I could
Just see you
Tonight

And I, I
Don't want to let you know
I, I
Drown in your memory
I, I
Don't want to let this go
I, I
Don't....

Making my way downtown
Walking fast
Faces pass
And I'm home bound

Staring blankly ahead
Just making my way
Making a way
Through the crowd

And I still need you
And I still miss you
And now I wonder....

If I could fall
Into the sky
Do you think time
Would pass us by
'Cause you know I'd walk
A thousand miles
If I could
Just see you...

If I could fall
Into the sky
Do you think time
Would pass me by
'Cause you know I'd walk
A thousand miles
If I could
Just see you
If I could
Just hold you
Tonight