lunes, 30 de diciembre de 2013

AL FINALIZAR EL AÑO




Gracias a Dios, nuevamente puedo escribir unas cuantas líneas al finalizar el año civil... Ha sido un año muy intenso, riquísimo, cargado de contenido.
Veo hacia atrás en la historia y no puedo evitar decir gracias...
Debo reconocer que no todo ha sido agradable, he aprendido mucho y eso es maravilloso...
Siempre he tenido la plena convicción de que el Señor va llevando nuestra vida de manera misteriosa -incomprensible a veces- pero siempre sumamente amorosa... En este momento puedo ver un poquito más claro que la cuestión del Amor pesa mucho más en la balanza.
Puedo enumerar muchas cosas que agradezco en este año. Como siempre el gran don de mi familia, no todo es perfecto, pero el cariño ha permanecido a pesar de las dificultades... Y hemos terminado juntos un año más... Impresionante bendición.
El Señor ha ido quitando a lo largo de este año muchas cosas que de seguro no eran convenientes: solamente se caen las ramas secas... y esas, bien caídas están... (Cf. Camino, 685).
Entre tantas cosas me ha tocado aprender la crudeza de la expresión contenida en la profecía de Jeremías: Maledictus homo qui confidit in homine... (Cf. Jr 17, 5)... Y también he escuchado fuerte y clara la sentencia: “Insensato, esta misma noche vas a morir, ¿Y para quién será lo que has amontonado?” (Cf. Lc 12, 20).  Gracias por estas lecciones, que me han tocado profundamente y que me incentivan a realizar los cambios que sean necesarios...

Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará. (Cf. Lc 10, 41-42)
Pido al Señor durante el año venidero que cada día me conceda darme cuenta con admiración renovada, esta indiscutible verdad... Sólo una cosa es necesaria... Sólo una cosa es necesaria...

Aprendí también que La malevolencia es excremento del mismo satanás y una maldita cloaca subterránea que envenena y ensucia las fuentes profundas de la vida... Y que la benevolencia, en cambio, es una corriente misteriosa (subterránea también) algo así como un sacramento invisible que purifica los manantiales y siembra de ondas armónicas los espacios fraternos...

Agradezco a mis amigos... Los de siempre (together will survive… And please do not let me fall) y los nuevos... Esos que el Señor puso en mi camino durante este año... Especialmente a Fray Carlos Morales OFM Conv. y a todos los hermanos del Convento San Antonio de Padua... Sólo Dios sabe cuántas bendiciones he recibido a través de ellos...
 A la Comunidad del Noviciado Eremo San Damian de la ciudad de Guatemala, gracias por toda la fraternidad... Y porque su testimonio de "Hombres del Espíritu" provoco una auténtica revolución en mi interior.

Pido al Señor que me conceda ser bueno... Y deseo lo mismo para ustedes...

Que la Virgen interceda por nosotros...
Feliz 2014 para todos...

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