viernes, 17 de mayo de 2013

PENTECOSTÉS 2013





En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vuelta en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.

La Primera Lectura propuesta para la Vigilia de Pentecostés, tomada de la profecía de Ezequiel, nos presenta al profeta ante un escenario que visto con ojos meramente humanos aparece con unos colores casi tenebrosos. Cualquier persona experimentaría miedo al encontrarse con semejante cuadro… Un campo lleno de huesos, hace referencia casi instantáneamente a muerte…

¿A qué se parece la situación del Profeta? No sentimos prontamente el impulso interno de identificarlo con nuestro mundo actual… Y más concretamente con la situación de nuestro país y de nuestros pueblos…
De diversas maneras nos enteramos que nuestra sociedad se ha convertido en un reino de muerte…
Y nosotros nos sentimos tristes, confundidos, impotentes… ¿Puede cambiar esta situación?
A veces pensamos que no… Y nos sentimos derrotados…
Pero la Lectura nos trae una buena noticia… En medio de algo que parece imposible siempre existe un poder más fuerte… La opción eficaz…

Entonces el Señor me preguntó: "Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?". Yo respondí: "Señor, tú lo sabes".

Es el mismo Señor que suscita la pregunta en lo más profundo de nuestros corazones… ¿Podrán acaso revivir estos huesos? ¿Podrá cambiar nuestra situación? ¿Podrá cambiar este ambiente de muerte y violencia?
La pregunta se convierte en un ejercicio de humildad… Para reconocer que nosotros por nuestra meras fuerzas humanas no tenemos solución…
De ahí que la respuesta del profeta se convierte en profunda lección para nosotros… Señor, tú lo sabes, que es lo mismo que decir yo no tengo respuesta… Yo no entiendo esta situación… En ocasiones pienso que no puedo hacer nada…
Pero tú Señor si tienes la respuesta…

Volvernos a Dios radicalmente es el paso definitivo… Solamente Él puede transformar las situaciones que para nosotros parecen imposibles… No son nuestros proyectos, no son nuestras estrategias, no son nuestras preocupaciones las que cambian la realidad…
La única opción inteligente es tomar en cuenta a Dios… En Él está la respuesta, en Él está la solución… Y es en Él y solamente en Él, que adquieren eficacia nuestras iniciativas…

Él me dijo: "Habla en mi nombre a estos huesos y diles: 'Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán.
Habla en mi nombre… En esa frase se esconde el secreto de la eficacia… En nombre de Dios… No como un mero eufemismo… En nombre de Dios… No en nombre de mis capacidades, no en nombre de mis ilusiones, no en nombre de mis expectativas, no en nombre de mis proyectos, no en nombre de mis ambiciones… En nombre de Dios… Por Dios…
No será entonces que nos ha hecho falta el ingrediente principal… No será que hemos intentando construir paraísos sin Dios…

Es sumamente interesante el hecho de que los huesos se transforman a partir de la escucha de la Palabra de Dios… Surge una pregunta fundamental ¿Qué palabra es la que nosotros escuchamos?... No será acaso que escuchamos otras voces, y por eso continuamos siendo el mismo campo lleno de huesos sin vida…

Escuchar la Palabra de Dios… una actitud concreta para comenzar la transformación auténtica…
Escuchar… No solamente aparentar escuchar… Como en ocasiones tristemente hacemos los cristianos… Con el cuerpo presente, pero con el corazón y la mente totalmente desconectados… Aparentamos escuchar pero realmente no escuchamos…

Cuando verdaderamente escuchamos la Palabra de Dios. Nos ilumina, nos vivifica, nos transforma… Aquí está un buen termómetro para verificar que tanto operativizamos lo que el Señor nos propone…

Tomemos en cuenta pues, este aspecto que parece mínimo… Pero que si lo aplicamos diligentemente en nuestra vida, será el inicio de una revolución en nuestros ambientes… Y veremos paulatinamente caer uno tras otro los graves obstáculos que nos impiden vivir en libertad. Viviremos llenos del Espíritu Santo… Brotarán dentro de nosotros ríos de agua viva…

"El que tenga sed, que venga a mí; y beba, aquel que cree en mí. Como dice la Escritura: Del corazón del que cree en mí brotarán ríos de agua viva".
Si asumimos seriamente la disposición de hacer lo que el Señor nos dice… de Vivir radicalmente su Palabra… El Espíritu Santo tomará posesión de nosotros… Y asistiremos asombrados a un continuo Pentecostés…
El mismo Espíritu que hizo revivir los huesos del campo… El mismo Espíritu que fortaleció la fe de la primera comunidad cristiana… El mismo Espíritu que puso en orden el caótico escenario previo a la creación… Ese mismo habitará en nosotros y realizará las mismas maravillas entre nosotros…





No hay comentarios:

Publicar un comentario