viernes, 15 de marzo de 2013

AMAR DE VERDAD



No puedo dejar de compartir una intensa experiencia... Que me ha hecho descubrir, el sentido más profundo del ejercicio de la caridad.
Por alguna razón -que en este momento no puedo recordar- comencé a pensar que vivir la caridad era casi identificable con la realización de acciones las cuales inequívocamente provocarían en mi la satisfacción de haber hecho lo correcto...
Sin embargo, he caído en la cuenta que si al final del día me encuentro con un cúmulo de actos que me llenan de satisfacción, existe la posibilidad de que ya no esté amando a los otros, sino amando la satisfacción que me provoca haber hecho algo que me parece bueno para los demás....
He leído por ahí, que hay que AMAR hasta DAR LA VIDA... Es decir estar dispuesto a MORIR por amor al otro... Pero no se trata simplemente del MORIR en sentido material sino MORIR a mi mismo, a mis gustos, a mis respetos humanos, a la imagen ideal que deseo proyectar, a mis seguridades...
En estos días el Señor ha permitido que me encuentre con situaciones "que me han complicado la vida", las cuales  -por cobardía- suelo despachar en un abrir y cerrar de ojos, buscando la salida más diplomática para no quedar mal parado, aunque sepa en el fondo que debí haber hecho algo mejor...
Cuantas veces he llamado caridad al callar frente a una injusticia, tolerar abusos frente a mis ojos -simplemente por no hacer sentir mal al abusador-, Cuántas veces he callado la verdad solamente por no herir susceptibilidades...
Y ahora me pregunto ¿Es esto verdadera Caridad? Al final debo reconocer que no... Ha sido simplemente intentar hacer cosas que le han gustado mucho a los demás y que han evitado que se me complique la vida...
Pero MORIR A MI MISMO, quiere decir también correr el riesgo de que se me complique la vida cuando se trata de amar verdaderamente al prójimo...
A esta hora aún tengo un cierto desconsuelo, por haber tenido que realizar ciertas acciones por verdadera Caridad que no han provocado esa satisfacción de la que antes he hablado... Dije la verdad y no gustó... Y el egoísmo sigue reclamando sus fueros perdidos... Mientras repite al oído que no puede ser buena una acción que te hace sentir mal...
Pero muy en el fondo... Más allá de la mera sensiblería,  hay algo sólido que me hace presentir que este es el camino... Amar aunque se nos complique la vida...

Y como escribió un día Benedicto XVI: No hay caridad sin verdad...

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