miércoles, 16 de enero de 2013

¿POR QUÉ ORAMOS?





Dios llama incansablemente a cada persona al encuentro misterioso con Él. (Cf. CEC Nm. 2591)

Existe un hecho constatable en nuestros ambientes “cristianos”: Oramos muy poco. Son muchos los elementos –tanto internos como externos- que se confabulan para lograr que los cristianos de nuestro tiempo oremos cada día menos.

Pienso que al final, más que maldad, el problema radica en que no conocemos los suficientemente el gran valor de la oración. Lamentablemente lo asociamos con vidas tristes, rostros amargados y seres humanos frustrados. No les queda de otra –podría pensar alguno- siendo como son, lo único que pueden hacer es dejar que sus días transcurran enmarcados por las frías y silenciosas paredes de los templos, atosigados por el asfixiante humo de las veladoras.

Nada más terriblemente alejado de la realidad. Hay una razón luminosa para orar. Una razón de “conveniencia”. Esto me parece lo comprenderemos mejor si acudimos al número 27 del Catecismo de la Iglesia Católica:

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar.

Es casi una constante generalizada en el ser humano del siglo XXI, la búsqueda de la PLENITUD. La oferta existente intentando dar con la solución definitiva para la insatisfacción humana, es variada y abundante. No es extraño encontrarnos con multitudes de personas, siguiendo meticulosamente extraños procedimientos con el único objetivo de poder alcanzar esa sensación de “equilibrio interior” que identifican –erróneamente- con la plenitud.

Si verdaderamente creemos en Dios, seguro que nos ha resultado clarificante, la  frase del Catecismo de la Iglesia Católica que hemos citado. Puesto que si sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar, la oración –diálogo con ese Dios que me plenifica- se convierte en la impresionante oportunidad de encontrar eso que mi corazón tanto ansía.

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