sábado, 16 de junio de 2012

XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO




Evangelio: Mc 4, 26-34

¿Qué dice?
  •  Habla del Reino de Dios.
  •  Nos lo describe utilizando dos figuras relacionadas con el trabajo agrícola.
  •  El hombre siembra… El resto del trabajo se lleva a cabo sin que el que siembra sepa cómo. Lo interesante es que se realiza…
  •  Es una semilla insignificante pero que luego se hace grande.

 ¿Qué me dice?
  • Al utilizar como ejemplo la realidad del cultivo de la tierra, hace referencia al carácter arduo de la tarea… Sólo basta pensar en todo el esfuerzo que implica el trabajo agrícola.
  • La tarea del hombre es sembrar la semilla… El resto como lo dice el Evangelio no depende de Él… Ni siquiera sabe cómo –según palabras del Evangelio-.
  • La semilla sembrada puede parecer pequeña pero el fruto alcanza unas dimensiones insospechadas con respecto a lo sembrado…
  •  Puede ser que nuestro trabajo parezca ineficaz… Mucho sembrar y parece no estar germinando nada… Sin que podamos percibirlo seguro Dios está realizando su obra…
  •  Parece que es demasiado insignificante lo que hacemos… Pero eso llega a ser grande… Según la lógica que nos propone el Evangelio.

 ¿A qué me invita?
  • Entregarme con empeño a la tarea de la construcción del Reino de Dios… Volver a imaginar los esfuerzos que implica el trabajo de la tierra… Para darme cuenta de lo serio que es el compromiso al que se me invita.
  • Estar dispuesto a renuncias, sacrificios, cansancios y a momentos humanamente incomprensibles.
  • No pretender observar cada uno de los progresos que hace la obra que nosotros  realizamos… Nuestra tarea es sembrar… El resto sucede sin saber como… No es nuestro cometido.
  • No desanimarnos ante la aparente pequeñez de lo que hacemos… Si es la auténtica semilla del Reino de Dios la que procuramos sembrar… Seguro dará un fruto más grande de lo que imaginamos…
  •  Recomenzar cuando nos damos cuenta que no estamos sembrando la auténtica semilla del Reino de Dios.

¿A qué conversión me invita?
  • Desconfiar de mis impresiones superficiales y confiar en que la eficacia de lo que realizo en favor de la construcción del Reino de Dios, la da el Señor.
  • No medir la grandeza de lo que hacemos según parámetros humanos… Puede parecer muy pequeño o insignificante… Eso es eficaz… No cuentan las dimensiones aparentes.
  • Reiniciar con nuevo impulso la tarea de "Sembrar", que el Señor me encomienda... Con todo lo que ello implica...

¿Qué le digo al Señor?
  • Perdónanos porque somos negligentes y cómodos… Y nos tomamos a la ligera la tarea de instaurar el Reino de Dios…
  • Perdónanos porque caemos en la tentación de juzgar tu obra según parámetros humanos.
  • Perdónanos porque en el fondo desconfiamos de tu poder para hacer obras grandes con medios humanamente insignificantes.
  • Ayúdanos a sintonizar con la lógica del Evangelio para poder colaborar eficazmente en la instauración del Reino de Dios…

CUSTODIEMOS EN NOSOTROS LA "SEMILLA" DE LA PALABRA.

1 comentario:

  1. Hola! Te felicito por tu blog! Bendiciones para esta obra. Te invito a visitar mi blog para jovenes cristianos. http://sentirsefeliz.wordpress.com
    Marilyn

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