domingo, 6 de mayo de 2012

AMAR



En la segunda lectura del V Domingo de Pascua, tomada de la Primera Carta del Apóstol San Juan se nos recordó la obligación que tenemos los cristianos de AMARNOS NO DE PALABRA, NI DE BOCA SINO CON OBRAS Y DE VERDAD...
Decir que nos amamos es muy fácil pero no es suficiente... Hace falta no simplemente saber conjugar el verbo amar sino dar el paso a la concreción... A la realidad.... AMAR VERDADERAMENTE cada momento de nuestra vida...
Si abrimos bien los ojos... Literalmente nos "tropezaremos" una y otra vez... Con las mil oportunidades que Dios nos concede para que pasemos de las palabras a la acción...
Hay un problema real en el mundo... Hace falta amor... Que en cada ambiente, que en cada circunstancia realmente se haga presente el amor, no simplemente como una teoría o como un bien añorado... Sino con OBRAS. Los que tenemos la enorme dicha de llamarnos y ser cristianos, HEMOS CONOCIDO EL AMOR y a través de nuestros ENCUENTROS CON CRISTO, Él mismo nos capacita para la tarea de incendiar el mundo con el fuego de su amor... No con nuestro amor, sino con el AMOR DE CRISTO... Que es el amor perfecto y pleno... El que verdaderamente necesita el mundo... Pero que el mismo Señor quiere hacer presente a través de nosotros...
Seguramente si nos tomamos en serio esa necesidad de hacer presente el amor en nuestras circunstancias personales, también descubriremos que se convierte en una tarea ardua... Porque nuestras intenciones se topan con mil obstáculos que apagan -o al menos intentan apagar-  en nosotros ese fuego que el AMOR DE CRISTO nos transmite...
Me encontré por ahí una frase que seguramente nos iluminará mucho en esos momentos en los que sentimos que amar nos resulta difícil, cuando sentimos se nos apaga el fuego del amor...

El amor es como un fuego, lo importante es que permanezca encendido. Y, para que sea así, hace falta siempre
quemar algo. Ante todo, quemar nuestro yo egoísta, y esto se hace porque, amando, estamos proyectados en el
otro: o en Dios, cumpliendo su voluntad, o en el prójimo, ayudándolo.

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