lunes, 2 de abril de 2012

PRIMERA CRÓNICA



Durante esta Semana Santa, trataré de ir compartiendo –a manera de pequeñas crónicas- las situaciones, personas y experiencias personales que voy descubriendo como llenas de significado y que seguramente resultarán llamativas para quien lee… Después de todo Dios continúa hablando en Cada hombre y en cada acontecimiento… Y es éste precisamente el cometido de este modestísimo blog… Desenterrar la voz de Dios, que se esconde en esos acontecimientos que la mentalidad moderna tan ocupada en los más variados asuntos –lamentablemente la mayoría vanales- nos ha acostumbrado a dejar pasar desapercibidos…
PROCESIÓN Y SANTA MISA
Decidí llegar muy temprano a la comunidad –gracias a Mc Op Co que me enseñó a realizar el Pre shift list- por aquello de verificar que todo estuviera a punto… Me encontré con un templo limpísimo… Parecía mucho más ámplio, como abriendo sus brazos de par en par, esperando ser llenado… Colocamos algunas palmas para provocar un escenario acorde a la celebración… Obviamente con mucha austeridad, no teníamos muchas palmas y tampoco queríamos que nuestro presbiterio pareciera lo que aquí en El Salvador llamamos “ramada”…
A la hora prevista nos dirigimos hacia el lugar donde daría inicio la procesión… Desde el templo hacia el lugar que ellos llaman “La Ceiba” –casi un kilometro- me tocó cargar la tosca cruz de madera que acompaña la mayoría de procesiones de esta época… Y como ya me dí cuenta que nada es casualidad… Pensé hacia mis adentros –no sin experimentar cierta angustia- seguro en esta semana habrá que cargar muchas veces la cruz… Pero junto a mí caminaba una niña de la comunidad que me contaba de su “cruz”: Yo vivo con mi abuelita… Primero viví con mi mamá, pero ella me fue a dejar donde mi abuelita… Después me fui a vivir con mi papá, pero también él me fue a dejar donde mi abuelita… Y por eso ahora vivo con ella… Para entonces ya no me incomodaba tanto que hubiesen dejado al “padre” cargando la cruz…
Llegados al lugar me encontré con un improvisado altar que, a pesar de su poco valor artístico, ponía de manifiesto que había sido elaborado con mucho esmero… Velitas, flores y un enorme recipiente de plástico que contenía agua bendita… Vaya –pensé- veo que me quieren facilitar el trabajo…
Muy puntuales dimos inicio a la ceremonia… Y llegó el momento que menos me gusta… Comencé a rociar las palmas y apareció prontamente la frase que tanto temo: Padre écheme a mí… Porque no me cayó… Pero esta vez quería hacer las cosas diferentes… No quiero repetir la historia… Y condescendí… condescendí y condescendí… Hasta que todos se dieron por satisfechos y quedaron los suficientemente mojados…
Pero OH SORPRESA, ya había terminado todo ese proceso… Cuando apareció otro buen número de personas que llegaban tarde… Nuevamente a condescender un poco… Y pudimos superar el incidente… Pero la cosa no terminaba ahí… Estando en plena homilía apareció otro grupo de personas que llegaban aun más tarde –quizás previendo que podían recibir como respuesta una negativa- enviaron a un señor como delegado que se armó de su mejor tono de voz y su peor talante de poco amigos y me interrumpió: Padre bendíganos las palmas… Y entonces apareció el demonio de Verapaz… Casi al oído y tratando de parecer lo más amable posible le respondí: Cuando termine la misa con gusto se las bendeciré. No muy convencido dió la vuelta y se perdió en la “multitud”…
La procesión estuvo bien… Mucho fervor… Mucho orden…
La Santa Misa muy solemne… Y el templo lucía abarrotado…  Si la cantidad lo fuera todo… Podríamos darnos por satisfechos…
Al terminar la Santa Misa… Llego el momento de bendecir las palmas de los que llegaron tarde… Sorprendentemente era casi la mitad de los asistentes… Pero procedimos… y terminamos en paz…
Luego un grupo de personas esperaban para hablar conmigo. Allí apareció nuevamente el demonio de Verapaz… Venimos en son de huelga –me dijo una señora de apariencia elegante- Queremos que las procesiones pasen frente a nuestra casa –dijo otra-… Después de explicarles que no se trataba de una decisión mía, sino de todo el equipo de encargados de sectores con quienes habíamos acordado el recorrido de las procesiones… Escuché lo que tanto me temía… Una señora –a la que por cierto nunca había visto antes- dijo: Entonces nos vamos a otra parroquia… Y simplemente me quede sin palabras… Y experimente la inutilidad de las palabras que tanto me había esforzado por preparar para la homilía… En ese caso yo no puedo hacer nada –les dije- Y el grupo entero dio la vuelta y se fueron… Seguramente hacía otra parroquia…
ADORACIÓN COMUNITARIA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y ACTO PENITENCIAL
La tarde fue totalmente diferente… Antes de la hora prevista ya había gente buscando confesarse… Iniciamos con la Exposición del Santísimo Sacramento… Una lectura acorde a la situación, Examen de Conciencia… Y muchas confesiones…
Pudimos palpar la eficacia del sacramento… Fueron dos horas muy intensas… En las que pude escuchar aquellas palabras: Este es el grupo que busca al Señor… Que viene a tu presencia Dios de Jacob…
Entonces me di cuenta que por ellos y para ellos estamos aquí…

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