sábado, 24 de marzo de 2012

V DOMINGO DE CUARESMA


Sumamente sorprendente resulta la respuesta dada por parte del Señor a Andrés y Felipe... Ellos le han presentado la inquietud de los gentiles de quererle ver... Y el Señor comienza a hablar de su próxima pasión...
Aunque en un primer momento parece irrespetarse toda lógica posible... Porque puede parecer que nada tiene que ver lo que el Señor dice con lo que le han preguntado. Sin embargo, poco a poco... Releyendo, meditando, rumiando el texto,  se descubre el sentido del inesperado giro que el Señor da a aquella conversación...
Los gentiles, llegados a Jerusalén quieren simplemente verle... Y Jesús habla de SERVIRLE Y SEGUIRLE...
Es como si les dijera que lo verdaderamente útil no es simplemente acercarse a El como espectadores... Sino comprometerse con El... Entrar en una relación más estrecha y profunda con El...
Hace muy poco escuchaba la opinión de una persona que se postulaba para un cargo público -opinión que quizás refleje dramáticamente el pensamiento de nuestro tiempo- que proponía como solución, para disminuir la ola delincuencial que azota a nuestro país, mantener a los jóvenes ENTRETENIDOS involucrándolos en la Iglesia...
Y entonces pensaba que ese es el problema de nuestro cristianismo... Es simplemente para muchos un ENTRETENIMIENTO... Una realidad tan fundamental para cada ser humano se rebaja al nivel de lo meramente lúdico...
El cristianismo es para muchos -hoy en día- simplemente un barniz... un disfraz... un instrumento para acallar la conciencia y sentirme bueno aunque no lo sea... Un COSMÉTICO más en este ambiente tan superficial del siglo XXI....
Hemos decolorado el cristianismo para hacerlo más accesible a nuestra blandenguería... A nuestra comodonería...
Y el Señor nos sorprende hablando -frente a aquellos que SIMPLEMENTE QUIEREN VERLO- de SUFRIMIENTO, del GRANO DE TRIGO QUE MUERE, de ABORRECERSE A SI MISMO...
El Señor no nos llama a engaño... Nos muestra la crudeza de su misión... No nos habla de sensiblerías, ni de entretenimientos... Nos habla de MORIR A NOSOTROS MISMOS... Para poder ganar la VIDA...
Si por lo menos dejásemos que la fuerza de estas palabras nos tocaran un poco... Seguramente experimentaríamos la urgencia de comenzar a examinarnos para descubrir todas aquellas cosas a las que debemos MORIR... Esas mismas cosas que nos impiden SERVIR Y SEGUIR verdaderamente a Cristo... Las mismas que nos hacen no querer involucrarnos con El y quedarnos como meros espectadores...
Cuando se comprende la cruda realidad del cristianismo, cuando no se edulcora, cuando no se rebaja su fuerza... Entonces sucede el milagro... La ansiada conversión...


Tengo un solo Esposo en la Tierra: Jesús abandonado. No tengo otro Dios fuera de Él. En Él está todo el Paraíso con la Trinidad y toda la tierra con la Humanidad.
Por eso, lo suyo es mío y nada más.
Y suyo es el Dolor universal y por lo tanto, mío.
Iré por todo el mundo buscándolo, a cada instante de mi vida.
Lo que me hace daño es mío. Mío el dolor que me acaricia en el presente. Mío el dolor de las almas a mi lado (ese es mi Jesús). Mío es todo lo que no es paz, gozo, bello, amable, sereno…; en una palabra: lo que no es Paraíso. Porque yo también tengo mi Paraíso, pero es el que está en el corazón de mi Esposo. No conozco otros. Así será por los años que me quedan: sedienta de dolores, de angustias, de desesperaciones, de melancolías, de separaciones, de exilios, de abandonos, de tormentos, de… todo lo que no es Él, y el Él es el Pecado, el Infierno.
Así enjugaré las lágrimas de las tribulaciones en muchos corazones cercanos y – por la comunión con mi Esposo omnipotente – lejanos.
Pasaré como el fuego que consume lo que ha de caer y deja en pie sólo la Verdad.
Pero hay que ser como Él: ser Él en el momento presente de la vida.

Chiara Lubich


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